Agentes de código: la nueva era del diseño de producto, donde el “buen gusto” se convierte en el principal activo de las startups
En una época de rápido avance de la inteligencia artificial, los agentes de código están transformando radicalmente el panorama del diseño de producto. No solo reducen el coste del desarrollo, sino que también ponen en primer plano el “buen gusto” humano: la capacidad de crear una experiencia de usuario única, que se convierte en la principal ventaja competitiva para las startups. Yasha Grozyan, diseñador principal en Lumos AI, comparte su experiencia y su visión del futuro.
De “apagar incendios” a adelantarse estratégicamente: la transformación del proceso de desarrollo
Crear interfaces modernas y complejas, especialmente para proyectos que trabajan con grandes volúmenes de datos, siempre ha sido un reto. Requería alta precisión, atención al detalle y un trabajo minucioso en cada posible escenario de usuario. En Lumos AI, como en muchas startups jóvenes, este proceso a menudo se convertía en “apagar incendios”: tiempo limitado, falta de recursos y la necesidad de lanzar el producto rápidamente llevaban a compromisos en la calidad del diseño.
“Nuestro primer año fue como una carrera. El runway era limitado y yo, como único diseñador, tenía que dibujar interfaces a toda prisa. Eso significaba que muchos matices quedaban sin trabajar, y el producto final que llegaba a producción a menudo difería de los mockups. Se perdían detalles, la implementación se simplificaba y no se hablaba en absoluto de ‘pulir’. Y en nuestro sector, donde la calidad de los datos influye directamente en el pago, cada paso poco pensado tenía consecuencias serias. Los expertos se quedaban atascados, el equipo perdía tiempo repitiendo preguntas y los datos cada vez pasaban menos los controles de calidad”, cuenta Grozyan.
El modelo clásico de trabajo, en el que el diseñador crea los mockups, los ingenieros los llevan a la práctica y luego llega un ciclo de cambios, a menudo resultaba ineficiente. Las deficiencias de diseño detectadas en la fase de desarrollo quedaban sin resolver por falta de tiempo, y las mejoras que afectaban a la calidad de los datos se posponían en el backlog. Esto creaba un círculo vicioso en el que sufría la calidad del producto y, en consecuencia, los indicadores de negocio.
La revolución de la IA: reducción del coste de desarrollo y aumento del papel del diseño
La aparición de agentes de código basados en inteligencia artificial supuso un verdadero avance. Reducieron de forma significativa el coste de “construir” productos, convirtiendo el desarrollo de un proceso intensivo en recursos en algo mucho más accesible. Ahora, por miles de dólares al mes, es posible crear un producto completo que antes requería inversiones mucho mayores. Herramientas como Figma, que permiten a los diseñadores hacer cambios directamente en el producto en funcionamiento, aceleraron aún más este proceso.
“Estos cambios hicieron que la pregunta ‘si podremos hacerlo’ dejara de ser la principal. Ya casi no quedan limitaciones. En cambio, el reto principal pasó a ser ‘si la gente lo usará y volverá’. Y precisamente esa parte —la del producto y el diseño— sigue siendo cara, porque la IA no es omnipotente ahí. Funciona genial con datos ya existentes, pero el verdadero diseño a menudo requiere sintetizar ideas nuevas, y esa sigue siendo una debilidad de los modelos. Ese es exactamente el ámbito en el que el ‘buen gusto’ humano se vuelve निर्णante”, subraya Grozyan.
Diseñar en código: una superpotencia para el diseñador
El punto de inflexión para Yasha Grozyan fue su experiencia trabajando en un proyecto para un gran cliente, cuando tuvo que encargarse él solo del desarrollo sin experiencia previa con agentes de código. Empezó con el enfoque tradicional, pero rápidamente comprendió las ventajas de diseñar directamente en código.
“Al conectar el agente de código a nuestra base de código, obtuve la posibilidad de crear un producto apoyándome en componentes, patrones y estructura de datos ya existentes. Ya no tenía que explicar cosas básicas. Escribía el plan, pensaba los escenarios, construía, probaba y pulía. Se sentía como recibir una superpotencia. La velocidad que me dio me permitió crear un sistema de diseño, mejorar partes clave de la plataforma a las que antes no llegábamos y optimizar el propio proceso de recopilación de datos”, comparte el diseñador.
Este enfoque permitió acelerar considerablemente el lanzamiento de nuevas funciones y proyectos, así como mejorar la calidad del resultado. Según él, los datos de los proyectos creados con ayuda de agentes de código pasaban el control de calidad aproximadamente el doble de veces que los desarrollados de forma tradicional.
Control de calidad: la clave del éxito del desarrollo con IA
Sin embargo, la experiencia también demostró que la automatización no elimina la necesidad de control. El primer fallo, cuando errores técnicos en el código generado por el agente provocaron la pérdida del trabajo de expertos y pérdidas financieras, enseñó a Grozyan una lección importante.
“Me di cuenta de que la calidad del código generado puede salirse fácilmente de control si no se supervisa. Por eso reorganicé mi proceso en torno a una verificación de calidad multinivel. Esto incluye pruebas visuales ya en la fase de desarrollo, comprobación de la coherencia con el sistema de diseño, code review automatizado con varios agentes de IA y, por supuesto, una revisión final de los puntos críticos por parte de un ingeniero experimentado. Durante los últimos tres meses, gracias a este sistema, no ha habido ningún problema con los productos que lancé”, señala.
El “buen gusto” como nueva ventaja competitiva (moat)
En un contexto en el que la tecnología hace que el desarrollo sea accesible para todos, la ventaja clave pasa a ser el “buen gusto”: la capacidad de crear una experiencia de usuario excepcional. No se trata solo de estética visual, sino de una comprensión profunda de las necesidades del usuario, de anticipar sus acciones y de respetar su tiempo y su atención.
“El gusto no solo tiene que ver con el criterio, sino también con la velocidad. Cuando un producto se puede montar en minutos, el cuello de botella pasa a ser la rapidez para tomar buenas decisiones de producto. La IA se ha convertido para mí en un segundo cerebro, pero la visión de cómo debe funcionar y sentirse el producto sigue siendo mía. Esa visión nace de la empatía con el usuario, de observarlo en profundidad, algo que los modelos todavía no tienen”, explica Grozyan.
En una época en la que la App Store recibe cada hora miles de nuevas aplicaciones, muchas de ellas inmaduras y carentes de valor, es precisamente el “buen gusto” lo que hace que un producto sea elegido y al que los usuarios vuelven.
Nuevo rol: el diseñador-builder
Los cambios tecnológicos arrastran cambios en la contratación. Los roles tradicionales de diseñador e ingeniero se están fusionando gradualmente en uno nuevo: el “builder”. Se trata de una persona capaz de llevar una funcionalidad de la idea al lanzamiento por su cuenta, con un fuerte criterio de producto, comprensión de la ingeniería y capacidad para tomar decisiones en condiciones de incertidumbre.
“Si lo más difícil en vuestro caso está en la parte de producto, contratad a un builder que no pueda dejar de pensar en la persona del otro lado de la pantalla. Si lo más difícil está bajo el capó, en la infraestructura, contratad a un ingeniero. Yo mismo hace poco escribí una vacante de design engineer: una persona que toma un problema difuso del usuario y del negocio y lo lleva a un producto pulido. Tiene buen gusto, puede meterse en el backend si hace falta y toma decisiones con calma incluso con información incompleta”, dice Grozyan.
5 pasos para que los diseñadores empiecen a construir con “vibe coding”
Entender el desarrollo: familiarízate con los fundamentos del desarrollo, repositorios, ramas y PR para trabajar eficazmente en equipo.
Elegir un agente de código: selecciona una herramienta (Cursor, Claude Code, Codex) y conéctala a tu base de código.
Crear una funcionalidad pequeña: intenta construir una función sencilla, pasando por todas las etapas desde la descripción hasta las pruebas y el pulido.
Construir un sistema de diseño: desarrolla un sistema de diseño basado en tokens, componentes y patrones, añadiendo al agente reglas de UX y copywriting.
Transición gradual: con el tiempo, traslada la mayor parte del diseño al código y asume la implementación completa de las decisiones de producto, dejando la ingeniería compleja en manos de profesionales.
En última instancia, cuando la tecnología se vuelve accesible para todos, la persona que entiende qué construir, cómo debe sentirse y qué experiencia crear se convierte en el principal activo. Y ese “buen gusto” determina el éxito del producto como nunca antes.
Roman Spas es autor de un blog sobre desarrollo web, noticias de TI, promoción de proyectos web, diseño y tecnologías modernas. En sus artículos, explica temas digitales complejos en un lenguaje sencillo y comparte consejos prácticos para propietarios de sitios web, emprendedores, profesionales del marketing y especialistas que desean comprender mejor el entorno online. El autor se centra principalmente en sitios web eficaces, SEO, diseño web, marketing digital y soluciones tecnológicas que ayudan a las empresas a desarrollarse en el espacio digital.
Agentes de código: la nueva era del diseño de producto, donde el “buen gusto” se convierte en el principal activo de las startups
En una época de rápido avance de la inteligencia artificial, los agentes de código están transformando radicalmente el panorama del diseño de producto. No solo reducen el coste del desarrollo, sino que también ponen en primer plano el “buen gusto” humano: la capacidad de crear una experiencia de usuario única, que se convierte en la principal ventaja competitiva para las startups. Yasha Grozyan, diseñador principal en Lumos AI, comparte su experiencia y su visión del futuro.
De “apagar incendios” a adelantarse estratégicamente: la transformación del proceso de desarrollo
Crear interfaces modernas y complejas, especialmente para proyectos que trabajan con grandes volúmenes de datos, siempre ha sido un reto. Requería alta precisión, atención al detalle y un trabajo minucioso en cada posible escenario de usuario. En Lumos AI, como en muchas startups jóvenes, este proceso a menudo se convertía en “apagar incendios”: tiempo limitado, falta de recursos y la necesidad de lanzar el producto rápidamente llevaban a compromisos en la calidad del diseño.
“Nuestro primer año fue como una carrera. El runway era limitado y yo, como único diseñador, tenía que dibujar interfaces a toda prisa. Eso significaba que muchos matices quedaban sin trabajar, y el producto final que llegaba a producción a menudo difería de los mockups. Se perdían detalles, la implementación se simplificaba y no se hablaba en absoluto de ‘pulir’. Y en nuestro sector, donde la calidad de los datos influye directamente en el pago, cada paso poco pensado tenía consecuencias serias. Los expertos se quedaban atascados, el equipo perdía tiempo repitiendo preguntas y los datos cada vez pasaban menos los controles de calidad”, cuenta Grozyan.
El modelo clásico de trabajo, en el que el diseñador crea los mockups, los ingenieros los llevan a la práctica y luego llega un ciclo de cambios, a menudo resultaba ineficiente. Las deficiencias de diseño detectadas en la fase de desarrollo quedaban sin resolver por falta de tiempo, y las mejoras que afectaban a la calidad de los datos se posponían en el backlog. Esto creaba un círculo vicioso en el que sufría la calidad del producto y, en consecuencia, los indicadores de negocio.
La revolución de la IA: reducción del coste de desarrollo y aumento del papel del diseño
La aparición de agentes de código basados en inteligencia artificial supuso un verdadero avance. Reducieron de forma significativa el coste de “construir” productos, convirtiendo el desarrollo de un proceso intensivo en recursos en algo mucho más accesible. Ahora, por miles de dólares al mes, es posible crear un producto completo que antes requería inversiones mucho mayores. Herramientas como Figma, que permiten a los diseñadores hacer cambios directamente en el producto en funcionamiento, aceleraron aún más este proceso.
“Estos cambios hicieron que la pregunta ‘si podremos hacerlo’ dejara de ser la principal. Ya casi no quedan limitaciones. En cambio, el reto principal pasó a ser ‘si la gente lo usará y volverá’. Y precisamente esa parte —la del producto y el diseño— sigue siendo cara, porque la IA no es omnipotente ahí. Funciona genial con datos ya existentes, pero el verdadero diseño a menudo requiere sintetizar ideas nuevas, y esa sigue siendo una debilidad de los modelos. Ese es exactamente el ámbito en el que el ‘buen gusto’ humano se vuelve निर्णante”, subraya Grozyan.
Diseñar en código: una superpotencia para el diseñador
El punto de inflexión para Yasha Grozyan fue su experiencia trabajando en un proyecto para un gran cliente, cuando tuvo que encargarse él solo del desarrollo sin experiencia previa con agentes de código. Empezó con el enfoque tradicional, pero rápidamente comprendió las ventajas de diseñar directamente en código.
“Al conectar el agente de código a nuestra base de código, obtuve la posibilidad de crear un producto apoyándome en componentes, patrones y estructura de datos ya existentes. Ya no tenía que explicar cosas básicas. Escribía el plan, pensaba los escenarios, construía, probaba y pulía. Se sentía como recibir una superpotencia. La velocidad que me dio me permitió crear un sistema de diseño, mejorar partes clave de la plataforma a las que antes no llegábamos y optimizar el propio proceso de recopilación de datos”, comparte el diseñador.
Este enfoque permitió acelerar considerablemente el lanzamiento de nuevas funciones y proyectos, así como mejorar la calidad del resultado. Según él, los datos de los proyectos creados con ayuda de agentes de código pasaban el control de calidad aproximadamente el doble de veces que los desarrollados de forma tradicional.
Control de calidad: la clave del éxito del desarrollo con IA
Sin embargo, la experiencia también demostró que la automatización no elimina la necesidad de control. El primer fallo, cuando errores técnicos en el código generado por el agente provocaron la pérdida del trabajo de expertos y pérdidas financieras, enseñó a Grozyan una lección importante.
“Me di cuenta de que la calidad del código generado puede salirse fácilmente de control si no se supervisa. Por eso reorganicé mi proceso en torno a una verificación de calidad multinivel. Esto incluye pruebas visuales ya en la fase de desarrollo, comprobación de la coherencia con el sistema de diseño, code review automatizado con varios agentes de IA y, por supuesto, una revisión final de los puntos críticos por parte de un ingeniero experimentado. Durante los últimos tres meses, gracias a este sistema, no ha habido ningún problema con los productos que lancé”, señala.
El “buen gusto” como nueva ventaja competitiva (moat)
En un contexto en el que la tecnología hace que el desarrollo sea accesible para todos, la ventaja clave pasa a ser el “buen gusto”: la capacidad de crear una experiencia de usuario excepcional. No se trata solo de estética visual, sino de una comprensión profunda de las necesidades del usuario, de anticipar sus acciones y de respetar su tiempo y su atención.
“El gusto no solo tiene que ver con el criterio, sino también con la velocidad. Cuando un producto se puede montar en minutos, el cuello de botella pasa a ser la rapidez para tomar buenas decisiones de producto. La IA se ha convertido para mí en un segundo cerebro, pero la visión de cómo debe funcionar y sentirse el producto sigue siendo mía. Esa visión nace de la empatía con el usuario, de observarlo en profundidad, algo que los modelos todavía no tienen”, explica Grozyan.
En una época en la que la App Store recibe cada hora miles de nuevas aplicaciones, muchas de ellas inmaduras y carentes de valor, es precisamente el “buen gusto” lo que hace que un producto sea elegido y al que los usuarios vuelven.
Nuevo rol: el diseñador-builder
Los cambios tecnológicos arrastran cambios en la contratación. Los roles tradicionales de diseñador e ingeniero se están fusionando gradualmente en uno nuevo: el “builder”. Se trata de una persona capaz de llevar una funcionalidad de la idea al lanzamiento por su cuenta, con un fuerte criterio de producto, comprensión de la ingeniería y capacidad para tomar decisiones en condiciones de incertidumbre.
“Si lo más difícil en vuestro caso está en la parte de producto, contratad a un builder que no pueda dejar de pensar en la persona del otro lado de la pantalla. Si lo más difícil está bajo el capó, en la infraestructura, contratad a un ingeniero. Yo mismo hace poco escribí una vacante de design engineer: una persona que toma un problema difuso del usuario y del negocio y lo lleva a un producto pulido. Tiene buen gusto, puede meterse en el backend si hace falta y toma decisiones con calma incluso con información incompleta”, dice Grozyan.
5 pasos para que los diseñadores empiecen a construir con “vibe coding”
En última instancia, cuando la tecnología se vuelve accesible para todos, la persona que entiende qué construir, cómo debe sentirse y qué experiencia crear se convierte en el principal activo. Y ese “buen gusto” determina el éxito del producto como nunca antes.
Roman Spas
Roman Spas es autor de un blog sobre desarrollo web, noticias de TI, promoción de proyectos web, diseño y tecnologías modernas. En sus artículos, explica temas digitales complejos en un lenguaje sencillo y comparte consejos prácticos para propietarios de sitios web, emprendedores, profesionales del marketing y especialistas que desean comprender mejor el entorno online. El autor se centra principalmente en sitios web eficaces, SEO, diseño web, marketing digital y soluciones tecnológicas que ayudan a las empresas a desarrollarse en el espacio digital.
Publicaciones recientes
Modelos de Anthropic contra OpenAI: ¿cómo lograron
18.09.2026Investigación de la visibilidad de marca en
18.09.2026Avance chino en 3 nm: acercan los
18.09.2026Categorías