La industria del videojuego en una encrucijada: los estudios ucranianos afrontan desafíos globales y la realidad de la guerra

La industria del desarrollo de videojuegos atraviesa tiempos difíciles, algo que se refleja tanto en los jugadores como en los creadores de contenido lúdico. Esto afecta no solo a los gigantes mundiales, sino también a los estudios ucranianos, que se ven obligados a adaptarse a nuevas realidades. El análisis de las últimas tendencias y la opinión de expertos ayudan a comprender la profundidad de la crisis y las formas de superarla.

Presión económica sobre jugadores y productores: del hardware antiguo al aumento de precios

Una reciente encuesta de la mayor tienda online de videojuegos para PC, Steam, muestra que la mayoría de los jugadores sigue usando hardware obsoleto de más de cinco años. Esto significa que una gran parte de las tarjetas gráficas populares que ocupan los primeros puestos del ranking ya no se fabrica, y su cuota de mercado crece con extrema lentitud. Por su parte, los fabricantes de consolas se han enfrentado a ventas históricamente bajas este verano. La causa ha sido el fuerte aumento de precios: el coste de los juegos ha subido un 25%, y los precios de las propias consolas han aumentado entre un 14% y un 33%, según el modelo y el país. Al mismo tiempo, consumidores y distribuidores alertan de una posible escasez de consolas tan populares como PlayStation 5 y Xbox debido a la falta de chips. La situación se complica por el crecimiento de la demanda antes del lanzamiento otoñal de los juegos más esperados.

Estos cambios son atípicos. Históricamente, la llegada de una nueva generación de consolas, que ocurre aproximadamente cada 7 u 8 años, iba acompañada de una bajada de precios de los modelos anteriores. Sin embargo, ahora se observa la tendencia contraria. En medio de estas tendencias globales, muchas empresas conocidas, entre ellas Microsoft (Xbox Gaming), Ubisoft, Sony (Bungie), Epic Games, Refactor Games (Delphi Interactive), Playtika, Meta (divisiones de VR) y Playrix (incluida su filial ucraniana VOKI Games), han anunciado recortes de personal. Este panorama contradictorio refleja una gran turbulencia en el sector.

Problemas con el hardware: la IA y la escasez de memoria impulsan los precios

Serhii Korshunov, experto en desarrollo de videojuegos y redactor jefe de GameDev DOU, explica que el aumento de precios de los componentes no es nada nuevo. Antes de la guerra, el auge de la minería de criptomonedas provocó un encarecimiento significativo de las tarjetas gráficas. Ahora, el aumento de la demanda de inteligencia artificial (IA) y de memoria RAM por parte de los centros de datos está redirigiendo la capacidad de producción, lo que a su vez afecta al coste de los componentes para PC gaming.

En cuanto a la escasez de consolas, el experto señala que por ahora no existe una falta aguda. Sin embargo, los fabricantes han subido considerablemente los precios de sus productos. Esto contradice la práctica anterior, cuando antes del lanzamiento de nuevas generaciones los precios solían bajar. Aun así, este encarecimiento no afecta demasiado a la demanda general. Basta recordar 2021, cuando la pandemia provocó una escasez de semiconductores. Entonces Microsoft y Sony apenas podían satisfacer la enorme demanda, mientras que los especuladores, conocidos como “scalpers”, compraban consolas y las revendían al doble de precio. Ahora las empresas avisan con antelación de las subidas, lo que permite a quienes planeaban comprar hacerlo al precio anterior. Esto añade dificultades a las compañías que lanzan nuevos productos al mercado, como la Steam Machine de Valve, que ya llega con un precio inicial más alto de lo esperado.

Impacto en los juegos AAA y estrategias de los desarrolladores

Los exigentes proyectos AAA suelen desarrollarse para funcionar de forma estable en las consolas de la generación actual, que cuentan con hardware de 2020. Esto significa que es poco probable una caída brusca de la demanda de este tipo de juegos. Lo más probable es que los jugadores los compren menos a precio completo y esperen más a menudo a las rebajas.

Los desarrolladores ucranianos, al igual que sus colegas occidentales, no pueden influir directamente en estos retos globales relacionados con el mercado del hardware. Están obligados a adaptarse. El paso a tecnologías de desarrollo más modernas y exigentes no ocurre de inmediato. Los estudios eligen la pila tecnológica con la que ya tienen experiencia. Por ejemplo, un equipo que trabaja con Unity difícilmente cambiará de repente a la última versión de Unreal Engine, porque eso exigiría volver a formar a toda la plantilla. Para llegar al mayor público posible, los desarrolladores se orientan hacia el segmento medio del hardware de juego, y no hacia el premium.

La IA como herramienta de optimización y las consecuencias del auge pandémico

El uso de inteligencia artificial para abaratar el coste de desarrollo ya es una realidad. Algunos estudios utilizan la IA para escribir código; otros, para crear herramientas que aceleran el trabajo con arte. Como ejemplo, el estudio ucraniano AB Games desarrolló un plugin que permite a los artistas acelerar su trabajo entre un 30% y un 50%. Sin embargo, esto también tiene un lado negativo: la automatización puede llevar a recortes de personal.

La crisis más importante en la industria del videojuego está relacionada con la “burbuja” que estalló tras la pandemia. Durante el confinamiento, los estudios ampliaron activamente sus equipos para satisfacer el aumento de la demanda de videojuegos, ya que la gente pasaba más tiempo en casa. Tras el fin de la pandemia, el número de jugadores activos disminuyó, pero las grandes plantillas se mantuvieron. Esto ha provocado los actuales recortes tanto en Occidente como en Ucrania. A estos problemas globales se suman las consecuencias de la guerra: para las empresas ucranianas de outsourcing es más difícil encontrar clientes.

La industria ucraniana del videojuego: fortaleza y capacidad de adaptación durante la guerra

A pesar de los complejos desafíos globales y locales, la industria ucraniana de desarrollo de videojuegos sigue siendo sólida. Para el consumidor medio, los videojuegos ucranianos pueden asociarse con proyectos de culto como “Cossacks”, “S.T.A.L.K.E.R.” y “Metro”. Sin embargo, en el mercado operan muchas más estudios. Frogwares, que lleva más de dos décadas creando juegos sobre Sherlock Holmes, ha lanzado recientemente la secuela de su serie lovecraftiana The Sinking City. El exitoso estudio AB Games, fundado por un antiguo miembro de GSC, se especializa en juegos HOPA para móviles. Un ejemplo reciente de éxito es el juego ucraniano de amistad Dear Passengers, que ha reunido más de 2 millones de “deseos” en Steam y ha entrado en el top 5 de los juegos más esperados.

Además, en Ucrania están presentes filiales regionales de grandes estudios internacionales como Gameloft (Asphalt), Wargaming (World of Tanks) y Ubisoft (Assassin’s Creed, Far Cry), donde los desarrolladores ucranianos participan en la creación de conocidas franquicias de videojuegos. Otra categoría son las empresas de outsourcing, que prestan diversos servicios (arte, QA, porting) a desarrolladores occidentales. Ulysses Graphics ayudó en la creación del arte de Hogwarts Legacy, Call of Duty y Borderlands 4, mientras que Pingle se encargó del porting de la serie Five Nights At Freddy’s, Life is Strange y muchos otros proyectos.

Recortes y adaptación: los desafíos de la guerra para los desarrolladores ucranianos

Los recortes de personal en los estudios ucranianos son una consecuencia directa de los mismos problemas que afectan a sus colegas occidentales: un mercado sobrecalentado tras la pandemia que ha empezado a desinflarse. Esto es especialmente cierto en las grandes empresas que se expandieron agresivamente durante la pandemia. El grupo de las cinco mayores compañías redujo casi a la mitad el número de empleados entre 2021 y 2026. Por ejemplo, Ubisoft, que hace cinco años tenía 1.211 empleados en Ucrania, ahora cuenta con menos de 600.

Para los estudios ucranianos, la situación se complica mucho más por la guerra. Al comienzo de la invasión a gran escala, las empresas de outsourcing se enfrentaron a la fuga de clientes. Los clientes occidentales veían grandes riesgos relacionados con posibles bombardeos, cortes de electricidad durante los apagones y la movilización de empleados clave. Esto amenazaba con retrasar los plazos de entrega. Para tranquilizar a los clientes, los estudios adoptaron diversas medidas: instalaron generadores, proporcionaron a sus empleados estaciones de energía portátiles para trabajar a distancia y abrieron oficinas en el extranjero, especialmente en Polonia, para poder trasladar la ejecución de los proyectos a un equipo internacional.

La crisis no solo afectó a las empresas de outsourcing, sino también a las compañías que desarrollan su propio producto. GSC Game World evacuó a parte de su personal al inicio de la guerra y abrió una oficina en Praga para seguir trabajando sin interrupciones en S.T.A.L.K.E.R. 2. Otros estudios, como la oficina de Kyiv de Wargaming, equiparon sus instalaciones con generadores industriales e incluso con búnkeres antibombas para refugio.

Así pues, el aumento de los precios del hardware de juego no es el principal problema para los desarrolladores ucranianos, ya que se enfrentan a desafíos mucho más graves y existenciales. Aun así, las empresas han aprendido a trabajar en las nuevas condiciones, aunque la crisis de la industria y la guerra continúan.

Roman Spas

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