Potencia china: se pone en marcha una gigantesca subestación marina para la energía eólica

En el mar del sur de China, cerca de la costa de la provincia de Guangdong, China demuestra sus ambiciones en el campo de las energías renovables tras completar el montaje de la mayor subestación convertidora del mundo para parques eólicos marinos. Esta obra de ingeniería, que ha recibido el nombre no oficial de “Corazón del Viento Marino”, está llamada a convertirse en un eslabón clave para transmitir energía limpia desde las instalaciones offshore hasta la red continental. Se espera que su capacidad anual alcance la impresionante cifra de 6.000 millones de kilovatios-hora, lo que permitirá reducir de forma notable la dependencia de los combustibles fósiles y disminuir las emisiones nocivas a la atmósfera.

La fuerza del océano al servicio de la energía: detalles del proyecto

Esta monumental estructura, situada a unos 100 kilómetros de la costa, es la primera subestación convertidora marina flexible de corriente continua del mundo, que opera a una tensión de 500 kilovoltios y cuenta con una potencia máxima de 2000 megavatios. Su construcción e instalación son testimonio del rápido desarrollo de la industria china y de su aspiración a convertirse en líder en tecnologías verdes. La fase final del proyecto incluye la tendido del cable submarino, así como pruebas exhaustivas tanto en tierra como en el mar, antes de que la subestación entre en funcionamiento comercial.

Tras la puesta en marcha completa del proyecto, se prevé una reducción anual de las emisiones de dióxido de carbono de casi 5 millones de toneladas métricas. Se trata de un paso importante hacia la consecución de objetivos medioambientales y la lucha contra el cambio climático. El propio proceso de instalación de esta titánica construcción llevó unas 7 horas, lo que resulta impresionante si se tienen en cuenta la escala y la complejidad de la operación.

Según datos oficiales de la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales (SASAC), la subestación convertidora consta de dos enormes secciones. La primera es una superestructura de acero de varios niveles, con una altura equivalente a 7 plantas. La segunda es una estructura de soporte tipo “jacket”, firmemente fijada al fondo marino.

La plataforma superior, que es el “corazón” de la subestación, tiene unas dimensiones impresionantes: 85,5 metros de longitud, 82,5 metros de anchura y 44 metros de altura. Su peso es de aproximadamente 25 mil toneladas métricas. Esta superestructura se apoya sobre una estructura tipo “jacket” de 82 metros de largo, 57 metros de ancho y 69 metros de alto. El peso de esta base es de 17 mil toneladas métricas.

Retos de ingeniería y soluciones innovadoras

La particularidad de este proyecto no reside solo en su escala, sino también en la complejidad del entorno marino en el que funcionará. La estructura debe soportar condiciones extremas: vientos fuertes, olas poderosas, corrientes oceánicas, la corrosión agresiva del agua salada, la densa niebla marina y los frecuentes tifones característicos de esta región. Para garantizar la estabilidad y la seguridad, la estructura está firmemente anclada al fondo marino mediante 8 gigantescas pilotes de cimentación.

El considerable peso de la subestación convertidora —superior a la capacidad de carga de cualquier buque chino— obligó a los ingenieros a recurrir a métodos innovadores. En lugar de un izado tradicional, se utilizó el buque semisumergible “Xiang Tai Kou”. Este barco, diseñado o adaptado específicamente para tareas de este tipo, permitió elevar la masiva plataforma de acero y luego instalarla con precisión sobre la base de apoyo.

El proceso de instalación supuso un auténtico reto de precisión. Dependió en gran medida de las mareas y del sistema de posicionamiento dinámico del buque. Esta tecnología avanzada permitió dirigir la plataforma hasta el lugar exacto con una precisión excepcional. Durante el montaje, las holguras entre la estructura superior y la cimentación fueron mínimas: apenas 150 mm por cada lado.

Para ofrecer una protección adicional y amortiguar posibles impactos, se instalaron en los soportes de la cimentación cubiertas protectoras de goma especiales y dispositivos de conexión innovadores. Estos elementos garantizaron una alineación segura de la plataforma antes de su fijación definitiva.

La preparación para la instalación del equipo exigió una planificación minuciosa. Los equipos de diseño siguieron atentamente las previsiones meteorológicas de numerosos servicios meteorológicos para elegir el periodo óptimo con las condiciones de viento y mar más favorables.

La subestación “Corazón del Viento Marino” ya muestra los máximos niveles de resistencia en condiciones marinas, capacidad de transmisión de electricidad procedente de proyectos eólicos marinos, así como sistemas flexibles únicos de transmisión de corriente continua. Es un paso más de China hacia el dominio de la industria mundial de las energías renovables, demostrando su compromiso con el avance tecnológico y el desarrollo sostenible.

Roman Spas

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